Esa venda
que nos ciega impidiendo mostrar nuestro futuro, esa venda que hace que nos
equivoquemos día sí día también, esa venda que te permite observar todos los
fallos que has tenido en el pasado, la va a quemar. No sé en qué escalón de su
vida está, no lo sabe ni ella, solo sabe que nunca ha mirado atrás, nunca se ha
parado a pensar en sus fallos del pasado. Pero ha llegado un momento en el que
ha tenido la necesidad de hacerlo, de girar su cabeza para ver todo lo que ha
dejado en su camino y todo aquello que aún permanece a su lado. Está
asustadísima, no se atreve a mirar, prefiere seguir ciega, como todos. Pero
está cansada de toparse con la misma montaña una y otra vez que le impide
seguir adelante, seguir subiendo. No le gusta ese momento de su vida, no quiere
pararse a pensar en las consecuencias de las cosas solo quiere seguir adelante,
siempre ha sido así. Al girarse vio que de su pasado solo conservaba a su
familia y a dos o tres amigas, el resto se había esfumado tan rápido como había
llegado. Ahí se dio cuenta de que había empezado a encariñarse con esa gente
que subía con ella la escalera, sin quererlo, sin buscarlo, se había visto
envuelta de gente que necesitaba en su vida. Eso fue lo que más la destruyó por
dentro, era ella la que nunca echaría de menos a nadie, la que se iría sin
importarle donde, ¿Verdad? Ahora no estaba segura, no sabía si aparecería
alguien que realmente la frenara, alguien al que se volviera adicta, alguien
que le pusiera otra venda en los ojos evitando que se fuera, cazándola. Por
eso, aunque le costó mucho, se quitó la venda, fue hacia la chimenea y la echó
dentro, no la iba a utilizar nunca más. Una pequeña sonrisa apareció en sus
ojos y escuchó el timbre, fue abrir y ahí estaba él, con otra venda en las
manos. Estaba perdida.28.6.12
Haunted.
Esa venda
que nos ciega impidiendo mostrar nuestro futuro, esa venda que hace que nos
equivoquemos día sí día también, esa venda que te permite observar todos los
fallos que has tenido en el pasado, la va a quemar. No sé en qué escalón de su
vida está, no lo sabe ni ella, solo sabe que nunca ha mirado atrás, nunca se ha
parado a pensar en sus fallos del pasado. Pero ha llegado un momento en el que
ha tenido la necesidad de hacerlo, de girar su cabeza para ver todo lo que ha
dejado en su camino y todo aquello que aún permanece a su lado. Está
asustadísima, no se atreve a mirar, prefiere seguir ciega, como todos. Pero
está cansada de toparse con la misma montaña una y otra vez que le impide
seguir adelante, seguir subiendo. No le gusta ese momento de su vida, no quiere
pararse a pensar en las consecuencias de las cosas solo quiere seguir adelante,
siempre ha sido así. Al girarse vio que de su pasado solo conservaba a su
familia y a dos o tres amigas, el resto se había esfumado tan rápido como había
llegado. Ahí se dio cuenta de que había empezado a encariñarse con esa gente
que subía con ella la escalera, sin quererlo, sin buscarlo, se había visto
envuelta de gente que necesitaba en su vida. Eso fue lo que más la destruyó por
dentro, era ella la que nunca echaría de menos a nadie, la que se iría sin
importarle donde, ¿Verdad? Ahora no estaba segura, no sabía si aparecería
alguien que realmente la frenara, alguien al que se volviera adicta, alguien
que le pusiera otra venda en los ojos evitando que se fuera, cazándola. Por
eso, aunque le costó mucho, se quitó la venda, fue hacia la chimenea y la echó
dentro, no la iba a utilizar nunca más. Una pequeña sonrisa apareció en sus
ojos y escuchó el timbre, fue abrir y ahí estaba él, con otra venda en las
manos. Estaba perdida.
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