Cogió un farolillo negro lleno de polvo que encontró en aquel sótano y se adentró en el bosque sin saber por qué. Sentía que tenía que escapar de algo, tenía que desaparecer y pensó que esa sería la forma más acertada de hacerlo. En el bosque todo estaba oscuro, a cada paso sus miedos se iban haciendo más reales y el farolillo se iba apagando. Le resultaba un sitio familiar, un sitio donde algún día fue ella misma pero había cambiado, no lo recordaba de esa forma. Ella había sido feliz en aquel lugar y ahora estaba viviendo su peor pesadilla. Volvió a mirar a su alrededor y lo reconoció, vio ese tío vivo en el que se subía de pequeña para olvidar el mundo, vio el lugar donde una vez se sintió atrapada y huyó de él para sobrevivir, aterrizando así en la realidad. Esa misma que la había hecho volver allí. Sin pensarlo, se desesperó y volvió a correr sin una meta fija, bueno sí, salir de allí. Había vuelto a suceder, la había atrapado, no encontraba la salida, sus gritos desaparecían al ritmo de la fina y helada brisa que la rodeaba. Tenía que salir de allí, aunque fuera lo último que hiciera, seguía corriendo y miraba a todas partes intentando encontrar un pequeño rayo de luz que la guiara hacia el exterior, sin éxito. De repente, tropezó y se cayó a un hoyo, no sabía qué hacía allí aquel hoyo pero cuando estuvo en el fondo de este a punto de perder la conciencia lo recordó. Ese agujero lo había hecho ella misma cuando era pequeña para que no entrara ningún desconocido en su bosque y surtió efecto, se dio cuenta, un poco tarde pero lo supo, se había convertido en la desconocida y había caído en su propia trampa. El frío penetraba por todos los huecos de su ropa y estaba tiritando, solo deseaba que todo acabara, había tirado la toalla, sabía que no iba a salir de allí, decidió cerrar los ojos y esperar a que sus pensamientos callaran, en ese momento habría llegado su fin y todo volvería a la normalidad. Empezó a llover y la arena era empujada por el viento dentro del agujero, cubriéndola. ‘Morir enterrada, no es una mala forma de morir’ ese fue su último pensamiento.
Dalia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario