10.2.13



Iba andando por la transitada calle principal de mi ciudad, era un día lluvioso y el suelo estaba resbaladizo. Yo llevaba un gran bolso negro colgado de un hombro, los apuntes para el examen de biología del lunes en una mano y un refresco de limón en la otra, di un paso en falso y de repente todo estaba por los suelos menos yo. Una mano fuerte y segura me había cogido antes de caerme, sí, me había resbalado.
-¿Estás bien? El suelo resbala mucho, eh, yo te he visto antes.
Levanté la cabeza y lo vi con el pelo alborotado negro y los ojos negros. Su rostro me examinaba para recordar dónde me había visto. Yo lo sabía, pero no se lo iba a decir. No quería estropearlo, quería… bueno, pretendía… no sé lo que pretendía pero tuve miedo de que se fuera por saber quién soy. Nos levantamos y me invitó a un café, le dije que no porque no me gusta pero acepté otro refresco. Me llevó a un local muy alternativo y no paraba de hablar. Me sentí cómoda, demasiado, nunca me había sentido cómoda con nadie que no fuera la música o los libros.
Era ya tarde y se ofreció a acompañarme a casa. Una vez en el portal me pidió mi teléfono, pero me asusté de que descubriera quien era de verdad. Nunca me he avergonzado pero pensé que no lo aceptaría, él no. Así que decidí cortar por lo sano:
-Verás, me ha encantado pasar la tarde contigo, ha sido de mis mejores tardes pero no te voy a dar mi número. Recuerda esto como el día en que ayudaste a una patosa camarera de un pequeño motel de carretera.
Sus ojos se abrieron como platos, ya recordaba donde me había visto, se entristeció y se marchó sin decir nada.




Ana.

4 comentarios:

  1. Anónimo10.2.13

    Bonita historia. Debería continuar. Un encuentro así nunca tendría que quedar aparcado en el rincón de los bonitos recuerdos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, pero no se me dan bien los relatos largos así que supongo que se quedará así.

      Eliminar
  2. Me ha gustado mucho, Ann.
    Me gusta la sencillez con la que haces reales a los personajes y comparto la opinión de Tino: ya tardas en seguir esta historia -aunque, sino hay nada más importante que contar, déjala así-.
    Sigue así, ANNA BANANA :·3

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Sugus, lo dicho, no se me dan bien los relatos largos pero si se me ocurre una idea para seguir el texto no dudes que lo haré :)

      Eliminar