Perdida, sola, asustada.
Esos eran los sentimientos que le rondaban por la cabeza en aquel momento.
Estaba sola en un bosque lleno de animales imperceptibles a la luz de la luna,
unos ojos, eso era todo lo que veía, bueno, sentía. Llevaba media hora
paralizada mirando a todas partes porque sabía que algo la observaba, lo
presentía. Y estaba en lo cierto, pues unos ojos verdes-azulados fríos y
distantes penetraban en ella. Había una oscuridad casi absoluta así que ella no
podía verlo, solo podía oír sus caladas de aire entrecortadas. Quiso huir pero
sus pies estaban enredados en las raíces y no podía sacarlos, además, algo le
impedía irse. De repente, unos pasos de animal se acercaban hacia ella
cautelosamente pero sin vacilar. Entrecerró los ojos para ver qué era lo que
avanzaba tan lentamente, aumentando su miedo. Un lobo. Un elegante y pragmático
lobo iba seguro de sí mismo, paso tras paso, hacia ella. No supo por qué pero
su miedo desapareció al instante, no lo temía, aún sabiendo que no saldría de
esa con vida. El animal la miró a los ojos durante un segundo, la liberó de las
raíces pero ella quería quedarse con él y él lo sabía. Había un vínculo entre
ese lobo y ella, le resultaba familiar, lo envidiaba. Sí. Envidiaba su libertad,
su elegancia a la hora de matar, sus ojos. Quería ser así.
-Cómeme. –le susurró
casi como una súplica.
El lobo asintió sin más
y la devoró. Lo único que quedaba de ella era el corazón, el cual se tragó
entero, sin morderlo, intacto. El animal pudo notar cómo latía en su interior,
parecía que se habían fusionado y por un segundo los ojos de la chica
sustituyeron los suyos. Aulló.
Ana.






Que historia tan increíble, me llevaste con tus palabras a un nuevo mundo.
ResponderEliminarBesos y felicidades por tan maravillosa entrada.
Muchas gracias!
EliminarImpresionantes imágenes.
ResponderEliminarConsigues hacer que una historia ficticia, se convierta en deseo.
El deseo de ser un lobo, hermoso, sigiloso, audaz, salvaje, temido y libre en su dominado territorio de sombras, dónde los demás seres existentes se plegan ante su sola presencia con la certeza de que, si fija su mirada en ellos, ya no podrán escapar a sus poderosas fauces.
Sí, me gustaría ser un lobo salvaje y temido, para conseguir el corazón de mi princesa y unirme a ella eternamente.
Muchas gracias! Sí, la verdad es que has descrito perfectamente cómo es un lobo y estoy de acuerdo con lo de ser como ellos.
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