29.7.12

No es odio, es envidia.

¿Sabes? Te envidio. Sí, mucho. No entiendo cómo has podido olvidarnos tan fácilmente. Tú, el que me quería a rabiar, al que parecía única. Ya no te acuerdas de mí, de nosotros. Y aquí estoy yo, como una estúpida llorando sin parar desde hace dos mese. Yo, la que no se enamora nunca, la que se reía de lo cursis que eran sus amigas, acabé ahogándome con tanto sentimiento nuevo. Era todo tan desconocido que me asusté, pasó todo tan rápido que pensé que no encontraría el botón de parada. Lo gracioso es que yo te dejé, mintiéndote, destruyéndote con cada palabra que escupía, haciendo que vivieras un infierno aunque fuera por poco tiempo. Ya te lo he dicho, no es odio, es envidia. No te culpo por olvidarme tan rápido, yo también lo haría. Sé lo que es el amor y tú has encontrado el tuyo a la semana de que yo perdiera el mío, qué irónico ¿no? Al final resultará que sí que existe el karma.
Dalia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario