Era un
personaje más, no tenía de qué preocuparse. Toda su vida estaba escrita, así
que solo podía esperar a que le sucedieran las cosas. Sin embargo, le gustaba
meterse donde no debía, le gustaba soñar y esperar siempre lo mejor, confiaba
demasiado en su escritora. La cual soy yo.
Aquella
noche se metió por un callejón muy deteriorado, estaba desierto y bastante
oscuro pero a ella le gustaba la oscuridad, los problemas los encontraba a
plena luz del día. Giró a la derecha y lo único que vio fue un muro y cuatro
cajas mal apiladas en una esquina. Estaba tranquila. Se volvió para deshacer el
ca
mino que había hecho pero se topó con dos tíos. Llevaban una cerveza vacía
en la mano y se veía a la legua que buscaban ‘diversión’, se acercaron a ella y
empezaron a acariciarla y a decirle groserías. Seguía tranquila. Su escritora
la sacaría de esa, haría aparecer un príncipe que la salvara de esos dos,
seguro, no iba a dejar que muriera así, ¿no? Había leído que los finales
siempre son felices y siempre terminan con el típico chico salva a chica. Pues
a ella le sucedería lo mismo. Estúpida ignorante, tenía que mandarle una señal
para que se diera cuenta de que no iba a enviar ningún príncipe, no habría
ningún héroe merodeando por ahí. Era SU historia, aún no estaba escrita. ¿Una
voz en su cabeza? Podría funcionar. ‘Despierta, Ally, despierta. ¡Nadie va a
venir a por ti! Huye, sálvate, no hay héroes en esta historia, no hay futuro
previsto, solo tú y tu presente, ¿vas a terminar tu historia aquí?’
Por fin,
su cara mostraba expresión de sorpresa, o de confusión, pero reaccionó. Los
chicos se habían confiado al verla tan quieta, por lo que ella aprovecho para
darle una patada a uno en la entrepierna y salir huyendo. Escaló el montón de
cajas apiladas y saltó el muro. Ya está. Sonrió. Era libre. Pero no era solo
libre de esos tipos, era libre del futuro. No necesitaba que la rescataran,
pues ella era su propia heroína.
Ana.


Sí algo he aprendido es que efectivamente si tú no haces nada para salir adelante y esperas milagros caídos del cielo, corres el riesgo de esperarlo por siempre.
ResponderEliminar¡Besos y abrazos!
Exacto, y quien espera no vive.
EliminarUn saludo :)