+Hola,
¿cómo es que querías quedar?
-Vaya,
que directo.
-Simple
curiosidad.
+Bueno,
necesitaba decirte algo –agachó la cabeza, no se atrevía a mirarlo a los ojos,
sabía su respuesta. Pero aun así algo le decía que tenía que apostar.
-Pues
dímelo, te escucho.
+No
sé por dónde empezar… Verás, sé que no nos conocemos mucho, por no decir nada,
pero desde el primer momento en que te vi me gustaste. Eso, me gustas. –su
cabeza seguía gacha, no podía subirla, tenía miedo a su reacción.
Sin
más, abrió los ojos y se dio cuenta de que había sido un sueño. Se apresuró a
coger bolígrafo y papel y lo escribió. Luego dobló la hoja para meterla en un
cajón que nunca abría, en un cajón donde depositaba todas sus esperanzas. Este
sueño sería otro más que nunca haría realidad, abrió el cajón y se percató de
que ya casi no cabían papeles. No desdobló ninguno, se avergonzaba de todos
esos sueños estúpidos, aún no sabía ni porqué los escribía. Lo único que sabía
era que al dejarlo plasmado, su necesidad de cumplirlos se esfumaba más rápido,
pero aun así, dolía. Dolía mucho. Cerró el cajón con una mano mientras con la
otra se secaba la lágrima que había empezado a resbalar por su mejilla. Se miró
al espejo y sonrió, otro día empezaba, otro día con sus sueños encerrados en un
cajón.
Ana.



¿VES? ¿Ves como debías volver a escribir?
ResponderEliminarMe gusta. Mucho.
Y me gusta el nuevo aire que le has dado al blog.
Me alegra saber que te serví como un pequeño empujón. (?)
En serio, sigue escribiendo, aunque esto sea de antes de 'dejarlo', sigue; ahora más que nunca estoy segura de que escribirás maravillas.
Espero más palabras tuyas,
S.
Muchas gracias, me alegra saber que a alguien le gusta como escribo, jo.
EliminarY sí, quería volver pero creo que me faltaba alguien que me lo dijera e intentara convencerme.
Un abrazo :3